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Anatomía general de los burócratas del Río de la Plata


Ricardo Rojas Ayrala. (2018). Anatomía general de los burócratas del Río de la Plata. Buenos Aires: Evaristo. 150 páginas.

Lejos de ser eso para lo que fue creada, la burocracia es, en el sentir popular eso que debería ser y nunca llega a ser. En palabras de Rojas Ayrala: “la burocracia es el gran arte de las acciones nulas”, el entorpecimiento de todo lo posible. Este escritor argentino, acostumbrado a llamar las cosas por su nombre, afirma con toda la gravedad: “la burocracia se ocupa siempre de un solo concepto: la nada”.
   La humanidad la sufre desde el nacimiento de la Modernidad, porque bajo esa “nada” está la esperanza de que algo bueno (como bueno se pensaba era el progreso) va a ocurrir. Quien se encarga de que nunca suceda es el burócrata. Los daños psíquicos que puede ocasionar el burócrata los conocemos gracias a Kafka, y Rojas Ayrala se apropia del tema para hacer una minuciosa, descarnada e irónica anatomía de estos personajes que parecen ficticios pero son totalmente reales.


   La Anatomía general de los burócratas del Río de la Plata, obtuvo el premio de Narrativa por la UNAM en 2017, y se divide en dos partes: en la primera, para una mejor taxonomía del objeto de estudio, se trata de  una “Topología de los burócratas del Río de la Plata, con sus deltas, sus estuarios y todas sus restingas” donde encontramos, definiciones, funciones y propiedades de las que gozan estos sujetos, los cuales se exponen a lo largo de ciento tres textos, de los “doscientos y pico de cuentos rioplatenses exiguos”, con la disposición gráfica en pares por cada página y numerados, que van de la microficción al aforismo. Para fortuna del autor y desgracia de los demás, parece que tales descripciones coinciden con las características de todos los burócratas del mundo. El libro es, entonces, de actualidad porque el burócrata, como el dinosaurio de Monterroso, sigue ahí.
18 (bis) ─ Los burócratas del Río de la Plata han deducido, solitos, que el cincuenta por ciento de las formas de vida conocidas son parásitas. Los científicos, visiblemente molestos, a la luz de los más recientes descubrimientos  de campo confirman, a regañadientes, estas presunciones interesadas mientras los burócratas del Río de la Plata se codean entre sí risueños, cómplices, impunes.

   En la segunda parte que corresponde a una “fisiología” del burócrata, el autor lo analiza con “mirada de entomólogo” (como reza en la contratapa). Hay que añadir que esa mirada se extiende a todo el reino animal, pues algunos textos se tornan fabulescos, en el sentido de que otorgan virtudes y defectos humanos a los animales. Pero no hay moralejas solo el reflejo mordaz de la imagen del burócrata. No obstante, el lector puede sacar por su cuenta muchas moralejas, como esta:
    “76 ─Recuerda. Hagas lo que hagas siempre compartes tu pan con un burócrata”.

Karolina Urbano



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